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Natación artística | “Por Zoom, con ‘delay’, era muy difícil corregir la sincronización”

Por Gastón M. Luppi | De la redacción de DIB

Entrenar un dueto en soledad, sincronizar con “delay” (retardo), hacer nado en el living de casa… En el contexto de la pandemia Camila Arregui (25) también debió echar mano a la creatividad para seguir adelante con sus trabajos de natación artística. Sin embargo, aquello ya quedó atrás y tanto ella como la también rosarina Trinidad López Brasesco (19) ahora se entrenan bajo una nueva normalidad de cara a lo que será el Preolímpico de marzo, en el que buscarán la clasificación para los Juegos de Tokio 2021.
“Hace dos meses que volvimos a la pile”, le cuenta Arregui a la Agencia DIB, y describe cómo fueron sus marzo, abril, mayo y parte de junio: “Durante la cuarentena estuvimos entrenando vía online, por Zoom. Nos conectábamos todos los días más o menos cuatro horas, con dos sesiones de gimnasio, una de flexibilidad y otra de marcación de rutina, que es un repaso de las rutinas del agua en seco”. Un entrenamiento muy distinto al de la actualidad: “Ahora estamos entrenando todos los días, tres horas de agua, y también le agregamos una hora de flex y otra de gimnasio”.
Arregui y López Brasesco iniciaron la cuarentena unos días antes. Es que allá por el 10 de marzo regresaron al país después de competir en Francia (French Open) y debieron permanecer en aislamiento preventivo, hasta que días después se generalizó el confinamiento. Dentro de todo, Arregui pudo reunir en su casa los elementos necesarios para realizar las tareas físicas. “Nuestra parte de gimnasio no es tanto de máquinas ni de peso, es más de fuerza con el cuerpo. Por suerte en mi casa tenía mancuernitas, tobilleras para los pies, que las usamos tanto dentro como fuera del agua, goma, tensores… Pero obviamente no era lo mismo: al estar conectadas vía Zoom, nosotras también hacemos muchas cosas sincronizadas en el gimnasio, y por el ‘delay’ tuvimos que cambiar un poco la metodología de trabajo”. Y si bien contaba con los elementos, otro condicionante hogareño fue el espacio: “No es lo mismo trabajar en un gimnasio, donde tenés espacio de sobra para poder saltar, moverte, correr y hacer lo que sea, que estar dentro de un living, o en un balcón: una de las chicas del equipo hacía los ejercicios en el balcón”.
Además del entrenamiento para el dueto, a Arregui y López Brasesco (sextas en los Juegos Panamericanos de Lima, en 2019) se sumaron hace un mes las otras integrantes del equipo de natación artística, aunque en el caso de estas últimas —rutinas de ocho competidoras— aun no hay calendario definido. Un aspecto clave de la natación artística es el trabajo de marcación de rutina, “algo que se hace siempre pero en grupo”, y que claramente se vio alterado en los tiempos de cuarentena. “La marcación siempre está dentro del entrenamiento básico del nado, y casi siempre lo hacemos todas juntas, con la música, marcando las formaciones, todo. A la distancia, todas conectadas al Zoom, con el ‘delay’ era muy difícil corregir la sincronización. Trabajábamos más que nada para tener un recuerdo, no olvidarnos las rutinas”.
A diferencia de otros deportes, para el dueto los protocolos sanitarios permiten un entrenamiento bastante parecido al que Arregui y López Brasesco estaban acostumbradas. Así, las mayores restricciones están fuera del agua: barbijos, toma de temperatura y planillas, y no uso de los vestuarios: “Tenemos que cambiarnos en el borde de la pileta, a la entrada y a la salida”, resume Arregui. “En el cloro el virus no sobrevive, por eso dentro del agua no hay tanto problema. Para nadar por suerte a veces tenemos un andarivel para cada una, o como mucho somos dos personas por andarivel, pero tratamos de no estar tan cerca. Los primeros días sí había más distancia porque estábamos tanteando un poco el terreno. Pero pudimos volver a las formaciones, aunque un poco más grandes de lo normal, no estamos tan pegaditas como solíamos entrenarlas. Pudimos volver a hacer formaciones y acordarnos de mirarnos debajo del agua, cosas que teníamos olvidadas”.

Pasado y futuro

La pandemia les llegó a Arregui y López Brasesco en el tramo final de la puesta a punto rumbo al Preolímpico que se iba a realizar el pasado mayo en Tokio. “En el momento fue bastante shockeante. Habíamos entrenando mucho con un objetivo muy claro, teníamos una lluvia de torneos que empezaban en Francia y estábamos muy motivadas. Fue un poco de frustración, decepción por todo lo que habíamos entrenado, por todo lo que representaban estos objetivos tan grandes y tan lindos que teníamos. Y de ahí, el bajón de pasar a entrenar en casa: ‘¿Serán quince días, será un mes?’. Y terminaron siendo tres, cuatro meses. También se hizo duro no tener una objetivo claro, una motivación: la incertidumbre de no saber qué va a pasar, no tener fechas concretas o torneos, es muy difícil”.
Por delante, el Preolímpico ya tiene fecha, en Tokio entre el 4 y el 7 de marzo de 2021, “aunque todavía hay incertidumbre porque todo depende de una vacuna, o de qué pasa con la pandemia a nivel mundial. Pero ya estamos un poco mejor y también volver al agua no hizo bien. Estar tanto tiempo fuera del agua fue: ‘Necesito volver a una pileta’. Por eso cuando nos pudimos volver a tirar fue una tranquilidad para nosotras”.
Mirada en retrospectiva, el parate forzado por la pandemia permitió también “bajar un cambio”. “Veníamos muy, muy arriba, aceleradas. Tuvimos un verano muy agitado, entrenando mucho. Yo veía más a mis compañeras de equipo que a mi familia, no estaba nunca. Y con la cuarentena aproveché para estar en casa, relajarme, jugar y charlar con mi familia a la noche. Era muy difícil encontrarnos los cuatro, así que en eso fue súper positivo. Y también para valorar un poco más lo que tenemos”.
A futuro, Arregui cree que la postergación de los Juegos Olímpicos y su respectivo clasificatorio pudo haberlas favorecido. “Tal vez en el momento no lo veíamos, pero creo que nos favoreció. Nos permite poder enfocarnos en cosas que tal vez no habíamos llegado a corregir a principios de este año. Volvimos de Francia y a los dos meses teníamos el Preolímpico, era muy poco tiempo para corregir cosas que nos habían marcado en ese torneo. Hay que ver el lado positivo, por algo pasan las cosas, por algo no fue este año. Tenemos un poco más de tiempo para seguir mejorando”.

Sensaciones

“Creo que en general no se ha perdido tanto del entrenamiento. Nosotras pensábamos que íbamos a estar peor y cuando volvimos nos dimos cuenta que con cierta cantidad de días pudimos retomar un poco el estado físico”, sintetiza Camila Arregui sobre el regreso a las prácticas. Y sobre el poder tirarse a la pileta: “Al principio fue difícil. O sea, no sé si difícil, pero sí sensaciones raras. Estábamos muy pesadas, como si no nos halláramos dentro del agua, pero fue cuestión de días”.

¿Nado sincronizado?

“Nuestro deporte se llama natación artística, cambió de nombre en 2017”, explica Camila Arregui. “Pero entre nosotras le decimos nado: ‘Voy a nado’, ‘las chicas del nado’. En otros países sigue siendo sincro: ‘Las chicas del sincro’, en España. O incluso en inglés, que es ‘synchro’. Eso sí: nado sincronizado quedó viejo”. Y sobre la modalidad en sí, “dúo o dueto es lo mismo. Lo oficial sería dueto: en las competencias se dice ‘duet’ en inglés, y dueto técnico o dueto libre en español. Pero también se puede decir ‘las chicas del dúo’”. (DIB)
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