El sucutrule de Barrio Uno

Esto No Está Chequeado | #FiccionesEzeicenses | Por Míster Afro

La semana pasada, Lucas Niveloni (lector de “Esto no está chequeado”) dejó en nuestra redacción una carta que habla sobre una peculiar creación del humorista y actor argentino Carlitos Balá: el sucutrule. Compartimos aquí el revelador testimonio: “Nací en 1975 en el Hospital de Ezeiza. En 1980, cuando concurría al Jardín de Infantes de Barrio Uno, padecía de enanismo congénito. Por fortuna, no llamaba la atención, pues mis compañeros soportaban el mismo síndrome, y era uno más entre tantos guardapolvos celestes y rosas. Iba llevando mi pequeñismo con cierta pena cuando la tele Cañuelita me reveló la existencia de un artilugio para sentirme más fuerte y, de paso, reírme de los demás. Al dispositivo se lo conocía de varias maneras: sungutrule, sucutrule, sumbutrule o sugutrule. Yo lo llamaba sucutrule, y me brindaba la posibilidad de hacer enojar  a otros sin siquiera tocarlos. Más de una vez, uno de los enanos se quedaba en el patio llorando y, cuando alguna maestra se acercaba, gritaba: “¡Me hicieron sucutrule!”. Al principio, las docentes se desorientaban, pero luego comenzaron a ponerme en penitencia y hasta llegaron a citar a mis padres. Yo, por supuesto, negaba todos los cargos. Explicar qué es el sucutrule no es sencillo, pero voy a tratar: consiste en colocar sobre la cabeza de otra persona una mano como si fuera una garra y decir ‘sucutrule’ emitiendo energía desde nuestra glándula pineal directo hacia el cerebro de la víctima. Esto provoca un notable malestar espiritual y corporal, empujando al sucutruleliado a sufrir angustia, llanto, parálisis, colesterol, uremia, mareos, vómitos y, en casos extremos, ataque al corazón, canibalismo o combustión espontánea. En Barrio Uno nunca se llegó a tal extremo, creo, y pido disculpas públicas si mi conducta ocasionó algún daño duradero. A riesgo de que piensen que soy partidario del bullying, a veces (sobre todo cuando hago la cola en el Banco, me llega la factura de la luz o escucho algún bolazo de nuestros políticos) desearía volver a contar con ese poder que desapareció al superar el enanismo. En estos años he tratado de rastrear el origen del sucutrule: revisé desde El Pequeño Larousse Ilustrado y el Diccionario Esencial de las Ciencias hasta las obras completas de Carl Sagan, pero no encontré ninguna referencia. En internet sólo confirmé lo obvio: Balá fue el precursor, aunque él también llamaba a esta acción sumbudrule o sungudrule, con un variante más veloz que bautizó sumbito. Rumores indican que la capacidad sucutruleliana o sumbudruleliana podría llegar a revelarse en algún infante si ve en YouTube un video en particular de Balá, que activaría esta capacidad. En caso de suceder, espero que el enano tenga buen carácter y sepa usar el sucutrule con sabiduría. A los altos, obvio, les aconsejo que se cuiden”. Alertada la población, damos entonces cierre a la columna de hoy.

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About José María Marcos (Editor)

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