El vuelo de despedida del último Fokker F-27 de la Fuerza Aérea Argentina llegó hasta Ushuaia

El avión emblema de la conectividad aérea en la región patagónica fue recibido por dos autobombas de la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac) que arrojaron agua, mientras se dirigía a la zona de plataformas de la aerostación. 

 El último avión Fokker F-27 de la Fuerza Aérea Argentina hizo escala este miércoles en la ciudad fueguina de Ushuaia, como parte de su viaje de despedida y de reconocimiento histórico que incluye a 19 de las poblaciones que conectó durante más de 40 años. La aeronave y su tripulación, integrada por militares en servicio, y en algunos casos de muchos años de trayectoria en la operación de este tipo de vuelos, arribó pasadas las 13 al aeropuerto “Malvinas Argentinas” de la capital de Tierra del Fuego. El avión emblema de la conectividad aérea en la región patagónica fue recibido por dos autobombas de la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac) que arrojaron agua sobre su fuselaje en forma de homenaje, mientras se dirigía a la zona de plataformas de la aerostación. Además, integrantes de una banda de música militar tocaron acordes de bienvenida a los tripulantes y pasajeros en el momento que descendían a la pista y recibían los primeros saludos de camaradas e invitados especiales a la ceremonia. “Despedir a este avión tan austero y tan querido, que tanto ha hecho por la conectividad de los habitantes de la Patagonia, y en especial por los fueguinos, produce una gran emoción y también un dejo de tristeza”, afirmó Norma Carbonell, quien durante 31 años fue gerente de Líneas Aéreas del Estado (LADE) en Ushuaia, en dialogo con Télam. Carbonell recordó que la aeronave ha volado a las Islas Malvinas cuando existían frecuencias programadas desde Comodoro Rivadavia, en Chubut, antes de la guerra de 1982, cumpliendo funciones sociales como el traslado de enfermos, de medicamentos o de mercaderías, y también lo hizo en pleno conflicto bélico. “La historia del F-27 es parte de mi historia. Ha significado mucho para el traslado de la gente del lugar, y también para la región y para el país. Se nos cae un lagrimón al verlo hoy, después de casi 44 años de travesías ininterrumpidas al servicio de los vuelos comerciales. Lo vamos a llevar en los recuerdos y en el corazón, toda la vida”, reflexionó la ex gerente de LADE en la zona. Por su parte el operario de LADE Ángel Benitez, de 43 años de antigüedad en la empresa, recordó que él mismo llegó a Ushuaia desde la provincia de Corrientes, en el mismo avión que hoy se despidió de la ciudad. “Al poco tiempo de venir a Tierra del Fuego ingresé en esta línea aérea y ya no me fui más. Por eso venir a despedir a este avión es como despedir a un amigo”, confió a Télam. El F-27 que partió el domingo pasado desde la base aérea de El Palomar estuvo también hoy en la ciudad de Río Grande, en el norte provincial, y desde allí emprendió un tramo del viaje que incluyó un sobrevuelo por Isla de los Estados, antes de dirigirse a su destino más austral. Según informaron fuentes militares, el periplo continuará por El Calafate y otras ciudades patagónicas, antes de su regreso a Buenos Aires y de su desprogramación, para después posiblemente ser trasladado a un museo aéreo. El itinerario completo del vuelo de despedida del Fokker comprende las ciudades de Paraná, Palomar, Mar del Plata, Bahía Blanca, Trelew, Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn, San Antonio Oeste, Gobernador Gregores, Puerto Deseado, San Julián, Santa Cruz, Río Gallegos, Río Grande, Ushuaia, El Calafate, Esquel, Bariloche y Neuquén. El Fokker F-27 Friendship matriculado TC-79 llegó al país en 1969 y desde 1972 comenzó a volar como parte de la flota de LADE, uniendo destinos del sur argentino adonde no llegan habitualmente las rutas de aerolíneas comerciales.
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