40º aniversario del Expreso Imaginario

LA HISTORIA DE LA REVISTA, UNA DE LAS PUBLICACIONES FUNDAMENTALES DE LA CULTURA ROCK EN LA ARGENTINA ENTRE FINES DE LOS 70 E INICIOS DE LOS 80, MERECERÁ UNA MUESTRA EN EL CENTRO CULTURAL KIRCHNER CON PANELES Y MÚSICA EN VIVO DURANTE LOS DOS PRIMEROS FINES DE SEMANA DE AGOSTO.

Esta "celebración" se da a 40 años de la primera publicación de aquella edición en la que se entremezclaban las críticas musicales con artículos de agricultura orgánica y energía nuclear, entre varias otras temáticas. "En aquel momento no hubo tiempo para pensar ´¿qué significa el Expreso?´. Hacia comienzos de los 80 se vino la Guerra de Malvinas, la vuelta de la democracia. Hubo una vorágine imparable", recordó el poeta y periodista Pipo Lernoud, uno de sus fundadores.
Lernoud remarcó que el Expreso Imaginario era algo que estaba latente y que en algún momento tenía que salir, debido a que él ya había intentado lanzar algo similar a fines de los ´60.
Sin embargo, ya con el gobierno de Isabel Perón (1974) fue el fallecido Jorge Pistocchi el que lo convocó a él y a un grupo de artistas, escritores, músicos y periodistas a que formaran parte de esta revista. "La gente se conocía a través de la revista. La dictadura había destruido los lazos de comunicación y nosotros, en parte, aparecimos para saldar ese vacío", explicó el periodista Claudio Kleiman, quien también formó parte de aquella publicación.
Tanto para Kleiman y para Lernoud, como para el Alfredo Rosso, otro de los fundadores, una de las características de el Expreso... fue que incluyó a los lectores, en vez de "bajar línea" desde sus textos.
"A los dos años vimos el impacto que tuvimos con la carta de lectores. Fuimos un bálsamo y un nexo entre los lectores, músicos y artistas. Ahí sentimos la respuesta", señaló Rosso, de vasta trayectoria en las radios locales.
Así, el conductor de "La Casa del Rock Naciente" sostuvo que está "muy bien" hablar de los asesinatos de la dictadura, pero que tampoco se puede dejar de lado la "estupidez e imbecilidad" de aquel Gobierno de facto que hizo desaparecer a 30.000 personas.
"Había un diccionario de palabras censuradas, como ´aguja´, por ejemplo. Entonces, las traducciones de los discos de afuera muchas veces no podían ser publicadas", señaló Rosso.
Kleiman, en tanto, evocó que dentro de las 78 publicaciones que tuvieron lugar entre 1976 y 1983 se sufrieron momentos de autocensura, que respondían al temor que se vivía en el país.
Por ejemplo, dijo el periodista, él tuvo que descartar una nota ya escrita sobre obras de teatros callejeras que llevaban el apelativo de "teatro de guerrilla".
"Cuando se la llevé a Pipo y a Jorge me hicieron ver lo que había escrito", comentó a Télam con una sonrisa sarcástica.
"Mil veces tuvimos que reescribir notas, eliminarlas o ver cómo hacerlas debido a la censura que reinaba en el país", agregó Lernoud.
Entre las plumas que pasaron por el Expreso Imaginario se encontraban Sandra Russo, Roberto Pettinato, Horacio Fontova y un joven Fito Páez, que con 15 años se ofreció como corresponsal de la revista en Rosario.
"Ya se notaba que escribía bien", dijo Lernoud ante la aprobación de sus dos amigos sentados en los mullidos sillones del CCK.
Pipo recordó que fue Alberto Ohanián, abogado y representante de Almendra, quien se encargó de financiar la revista, pero que, pese a buscar auspiciantes, se encontró con la barrera del prejuicio ante la cultura del rock.
"Hoy hay radios que usan el rock en su nombre, pero que están vacías de contenido. Hubo empresas que no quisieron pautar con nosotros porque decían que era una revista de ´jóvenes melenudos posiblemente drogadictos´", sostuvo el autor de clásicos como "Ayer nomás".
"En lo particular, yo no tenía miedo, pero sí una sensación de ir de guardia por la calle. La censura y la presión de estar gobernados por una dictadura militar se sentía", aclaró Rosso.
"Hay que ver la cosas -indicó Kleiman- a través del paso del tiempo. Nosotros éramos comunicadores del arte, no sus jueces. Así, a veces usábamos obras del extranjero para explicar, en forma de metáfora, la realidad que se vivía en Argentina".
En las páginas de esta revista se podía leer sobre medio ambiente, las corrientes de pensamiento oriental y el indigenismo, además de encontrar novedades sobre literatura beat, ciencia ficción, historieta, rock y otros géneros como el jazz, la música de vanguardia, el folclore argentino y hasta el naciente punk inglés.
Sus sellos distintivos fueron el arte de sus tapas, las cartas de lectores y las entrevistas, como así también una mirada que podía ir desde la agricultura ecológica, el cambio climático y la crítica a la energía nuclear hasta el I Ching, John Cage, la poesía aborigen, Egberto Gismonti, las copleras de las quebradas o un reportaje revelador con Astor Piazzolla, bajo el durísimo contexto de la dictadura militar.
"Nosotros escribimos mucho en contra de la energía nuclear, sobre la cual el gobierno de facto tenía muchos intereses", indicó Lernoud, quien trabaja en proyectos vinculados a la agricultura orgánica y sin agroquímicos.
Durante los siete años, los directores de la revista fueron Jorge Pistocchi, Pipo Lernoud y Roberto Pettinato, y la redacción constituyó un auténtico semillero de periodistas especializados en rock, como Alfredo Rosso, Claudio Kleiman, Fernando Basabru y Gloria Guerrero, entre muchos otros.
Este homenaje tendrá charlas con Lernoud, Kleiman y Rosso, set de Dj, show musicales de Pedro Aznar y Leo García con Lito Nebia, entre varios más. (Télam, 02/08/16).

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