NOTICIAS | AGENCIA DIB

La Palabra de Ezeiza | Mayo de 2022

Director, editor y propietario: José María Marcos | Tucumán 142 | JM Ezeiza (CP 1804) | 011-4232-6274 (9 a 14) | ezeizaediciones@yahoo.com.ar | 11-2338-2539 (wasap)

Instrucciones para peinar una jirafa

Por Edgardo Pietrobelli Esto No Está Chequeado | Ilustración: Digital Snatch #FiccionesEzeicenses

Para peinar una jirafa, primero hay que saber qué es una jirafa. Se trata de un caballo de cuello generoso, aunque la ciencia aún no ha podido ponerse de acuerdo sobre la longitud promedio del cogote. Las hay de pescuezo corto, muy conocidas por ser presuntas mecheras, ya que suelen estar encerradas en prisiones zoológicas. Estas son bastante accesibles de acicalar: alcanza con el peine adecuado y una escalera de unos veinte escalones. Otras viven cerca de arboledas y son tan largas que se desconoce si tienen cabeza, pelos, o usan gorro o galera. Esas nunca se arreglan el cabello. Con las de cuello medio —vivan en libertad o en cautiverio—, la tarea es posible. Sólo se necesitan varios globos, que pueden comprarse a buen precio en la librería Arco Iris, que queda sobre la calle French. Estos deben llenarse con helio, para que el peinador se los ate a la cintura y se eleve. Cuando el coiffeur llega a la cabeza de la jirafa, debe explotar algunos para quedar flotando en el nivel deseado. Cuando la bicha queda presentable, hay que ir pinchándolos  de a poco y descender con delicadeza. De lo contrario, uno termina en el hospital o en el cementerio. Otro modo (también con gas) fue descubierto en la Universidad de Oxford. Las instrucciones son: tener un tubo de helio con una manguera acorde al tamaño del esfínter esofágico superior, introducirla en la boca del valiente trabajador y cargar el fluido hasta que se eleve el peso del cuerpo. El peluquero debe mantener la boca cerrada hasta llegar a la cabeza del animal y allí soltar, en mínimas porciones, el gas hasta lograr el equilibrio. Este método tiene sus peligros y es clave no estar resfriado ni estornudar. Aprendí todo esto durante mi época de ayudante en el zoológico de Jorge Cutini, en los bosques de Ezeiza, donde se contaba que algunos tosieron y terminaron en Rosario o en Uruguay. Un vecino de Guillermina apareció adentro de un ropero y adujo, ante un contrariado marido, que había estornudado luego de hacerle una permanente a una jirafa. Parece que el muchacho no persuadió al dueño de casa y terminó visitando seguido a un traumatólogo. Lo más seguro para evitar accidentes y confusiones —tal como aprendí en estos años—, es convencer a la jirafa amiga de que le queda muy bien andar despeinada.

Esto No Está Chequeado | Sección no basada en hechos reales | Cualquier semejanza con la realidad es mala puntería | Contacto: ezeizaediciones@yahoo.com.ar
Share on Google Plus

About José María Marcos (Editor)

This is a short description in the author block about the author. You edit it by entering text in the "Biographical Info" field in the user admin panel.
    Blogger Comment