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La Palabra de Ezeiza | Temporada 2020

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De los errores no se aprende

Por Antonella Corallo | Esto No Está Chequeado | Ilustración: Tomassini | #FiccionesEzeicenses
Dicen que un error es el mejor método de aprendizaje, pero esa frase no está hecha para las personas que nos equivocamos todo el tiempo. Habremos escuchado millones de advertencias, las guardamos en nosotros, las acumulamos en nuestro interior, ponemos el cartelito de “recordar con reiteración”, y finalmente las ignoramos. Nos gusta perseguir el peligro, ¡qué va a ser! Aficionados a darnos la cabeza contra la pared, después contra el pavimento y por último con cualquier cosa que se nos cruce en el medio. Finalizado este ritual repetimos la frase:
—Lo sé para la próxima.
Simboliza un nivel de aprendizaje extremo, pronunciarlo te exime de culpas, te hace superior y más grande. Yo me siento igual que siempre, pero si lo comentan debe ser cierto. No importa cuál sea el error: desde quemar el bizcochuelo hasta atropellar a alguien, ¡la frase funciona siempre! Sentís un renacer de oportunidades, viene el angelito de la equivocación y te confiesa:
—¡Qué bueno que te hayas equivocado, ahora vas a aprender!
Nunca nos explica nada, pero con sólo escucharlo sentís que aumenta tu intelecto. De repente descubrís nuevas tablas, idiomas jamás utilizados y juegos de mesa sin mesa. Nos regaló el piedra, papel o tijera. Debe ser invisible, ya que todavía no lo estrenamos.
—El error te hace crecer —mencionan a diario.
No sé cuál es el error de porquería del que están hablando. Son errores, ¡plural! Dejen de lado el singular. Además de no saber contar dicen mentiras, ¡no crecí un mísero centímetro! Sigo con el mismo tamaño y... ¿será que me tengo que confundir más veces? Para comprobarlo me caí una vez más al arroyito Pinkufi, a la altura de la calle San Lorenzo. Normalmente suelo pasar cuando llevo a mi sobrina a la plaza, luego otra vez, otra vez, ¡y otra vez! Hasta llegar a distinguir que el arroyito se convirtió en mi boleto al más allá, y sentí abandonar mi cuerpo.
El angelito vino a buscarme, iba a premiarme por ser el hombre con más errores de Ezeiza
(*) Más relatos de Antonella en su Instagram: Mil_rosass

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