NOTICIAS: AGENCIA DIB

Milagro en la unidad básica

Esto No Está Chequeado | #FiccionesEzeicenses | Por Míster Afro


Hace unos años, en la Unidad Básica Los Compañeros ocurrió un milagro y cientos de militantes visitaron aquel templo pagano ubicado sobre Pueyrredón, en José María Ezeiza. Un 17 de noviembre, su secretario general, don Sigfrido, se sobresaltó al oír un vozarrón declamar la décimo octava verdad peronista: “Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”. El dirigente estaba sentado en una banqueta y tomaba unos amargos con un mate de lata y una pavita oxidada, cuando la sentencia lo llevó a mirar hacia el frente y descubrió a Juan Domingo Perón con las manos levantadas, en el centro de una mancha de humedad, en una de las paredes del salón. Extasiado, pero con cierta cautela, salió a la vereda y llamó al encargado de Juventud, Nicolás González, quien vivía al lado y vino corriendo. Aunque al principio no reconoció a Perón, Nico terminó aceptando lo que decía el Secretario General, porque siempre hay un líder que vislumbra primero aquello que los demás tardamos en ver. La noticia circuló de boca en boca, y fue conocido en toda la zona. Empezaron los peregrinajes y no faltaron aquellos que, con la anuencia de Sigfrido, pusieron un puesto de choripanes; otro de banderas, gorros e insignias; y uno de churros de dulce de leche. La cosa marchaba más que bien, los vendedores hacían su aporte patriótico, muchos se afiliaban por un módico aporte mensual y los integrantes de la Unidad Básica se perfilaban como los nuevos líderes de la zona. Sin embargo, bien se sabe: la historia nunca se detiene —todo lo que sube baja y lo que es hoy puede no ser mañana—, y un 8 de octubre, Sigfrido descubrió que Juan Domingo Perón se había evaporado. A las apuradas, convocó a una reunión extraordinaria para definir qué hacer y hubo tantos puntos distintos en cómo enfrentar el futuro que la agrupación se disolvió. A regañadientes se informó la desventura a la militancia, y en poco tiempo, nadie más concurrió al local de la calle Pueyrredón, donde Sigfrido continúa con las puertas abiertas. Religiosamente cada mañana, el Secretario General toma mate frente a la mítica pared —a la espera del regreso del General Perón—, y a veces recibe la visita de su vecino Nicolás. Los demás compañeros ya no van más por allí; ahora deambulan por las casas con problemas de humedad y han tenido que crear una fábrica de placas de yeso para que los dejen entrar sin despertar sospechas. No pierden la esperanza de que el viejo líder reaparezca para marcarles el nuevo rumbo.

Esto No Está Chequeado | Sección no basada en hechos reales | Cualquier semejanza con la realidad es mala puntería | Contacto: soytorosaurio@gmail.com
Share on Google Plus

About José María Marcos (Editor)

This is a short description in the author block about the author. You edit it by entering text in the "Biographical Info" field in the user admin panel.
    Blogger Comment