Día Mundial contra la Esclavitud

EL 23 DE AGOSTO SE CELEBRA EL DÍA INTERNACIONAL DEL RECUERDO DE LA TRATA DE ESCLAVOS Y DE SU ABOLICIÓN. LA FECHA COMENZÓ A SER EVOCADA EN VARIOS PAÍSES PERO FUNDAMENTALMENTE EN HAITÍ EN 1998 Y UN AÑO DESPUÉS EN SENEGAL.

Varias son las fechas que conmemoran la prohibición, condena y persecución de la esclavitud, pero hay una que celebra la lucha de los esclavos por su libertad y recuerda a los trabajadores de las plantaciones de Haití, cuando el 23 de agosto de 1791, se sublevaron masivamente contra sus amos, en un proceso que culminó en 1804 con la única revolución antiesclavista e independentista del mundo dirigida y protagonizada por los mismos esclavos. Fue la noche del 22 al 23 de agosto de 1791 en Saint Domingue cuando miles de trabajadores de las plantaciones se alzaron contra las grandes haciendas de azúcar y café, la que marcó el camino de la libertad. Saint Domingue, denominada Haití tras la independencia, llegó a ser la colonia más rica de las dominaciones francesas y primera productora de azúcar. El 90 por ciento de la población era esclava. En América, no sólo Haití tenía un régimen esclavista. A la región fueron traídos a lo largo del período colonial y hasta avanzado el siglo XIX, más de 11 millones de esclavos, aunque se calcula que esa es la tercera parte que llegó a tierra americana provenientes de África: por cada uno que llegaba a América, otro moría en el viaje y otro más en las capturas. Fue fundamentalmente en el sur de los Estados Unidos, Puerto Rico, Brasil, Cuba, República Dominicana, las Antillas, donde se estructuró un poder político y económico basado en el trabajo y la dominación esclavista. También Venezuela, Colombia y Ecuador, extendieron las plantaciones, mientras la región del Río de la Plata no quedaba exenta de la explotación de esclavos que llegaban a estos puertos. Las luchas constantes de los esclavos, a través de insurrecciones, fugas, formación de "quilombos" (establecimientos donde se organizaban los esclavos que se fugaban), rebeliones, apelaciones, reflejan que estos trabajadores fueron sujetos activos de su liberación, y que enfrentaron la opresión, el desarraigo, torturas constantes, las peores condiciones de existencia, la negación de ser considerados 'seres humanos', el racismo. El siglo XIX fue testigo de esas luchas y de la abolición definitiva de la esclavitud en 1804 en Haití, 1865 en Estados Unidos, 1867 en Puerto Rico, 1886 en Cuba, 1888 en Brasil, al tiempo que en los demás países donde el modo de explotación esclavista no fue el hegemónico -como México, Argentina, Bolivia, Perú, Venezuela, Colombia, Paraguay, entre otros- fue a mediados de siglo cuando la mayoría de las constituciones que comenzaban a dictarse en el marco de la conformación de los estados nacionales, incluían en su texto, la abolición de la esclavitud. Pero hubo antecedentes en la región con las proclamas abolicionistas y medidas en esa línea que se dieron al calor de las luchas independentistas, desde el México de 1810 hasta el extremo rioplatense. Fueron necesarias décadas de transformaciones económicas, políticas y sociales para que la esclavitud fuera condenada internacionalmente. Recién en 1926 la Convención sobre la Esclavitud, tratado internacional promovido por la Sociedad de Naciones, la declara ilegal y establece mecanismos para combatirla. Luego es la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que, como sucesora de la Sociedad de Naciones, asume en 1949 los compromisos de la Convención y declara el 2 de diciembre de ese año, en que aprueba el convenio, Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, con el objetivo de reprimir la trata de personas y la explotación de la prostitución ajena. El 18 de diciembre de 2007, la Asamblea General decidió designar el 25 de marzo Día Internacional de Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos, para que se celebre como complemento del ya existente Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición. No obstante, la prohibición de la esclavitud, su ilegalidad y su persecución no significó su fin, y es así como formas de trabajo forzoso continuaron hasta la actualidad, clandestinamente, con diferentes modalidades, en distintas actividades y ejercido por sectores a veces aislados y otras, al amparo de algunos poderes. Más de 19 millones de personas que están en condición de esclavos permanecen en manos de individuos o empresas privadas, y 2 millones en manos del Estado. De todos ellos, unos 11 millones y medio son mujeres y niñas y 9 millones y medio hombres y niños. (Por Marta Gordillo, Télam, 21/08/16)
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