LA PALABRA cumplió 13 años

Editorial: Escucharnos entre el ruido

En semiología el ruido es la interferencia que afecta a un proceso de comunicación. Según la Real Academia Española, "ruido" significa "sonido inarticulado, por lo general desagradable"; o, bien, "apariencia grande en las cosas que no tienen gran importancia".
Desde sus comienzos, LA PALABRA ha priorizado separar el ruido de las noticias, con el objetivo de poder transmitirlas de la manera más clara y sencilla. Hoy, son los lectores los que pueden sacar la conclusión en cuánto hemos acertado y en cuánto hemos fallado. Y, lo más importante, pueden decirnos cuánto nos falta.
Con la intención de ser una voz en el naciente distrito, el ejemplar nº 1 de nuestro semanario salió a la calle el 2 de febrero de 1995 cuando el partido —creado el 20 de octubre de 1994— daba sus primeros pasos y la comunidad desconocía quién sería el primer jefe comunal.
Si bien el Intendente sigue siendo el mismo desde el 10 de diciembre de 1995, a lo largo de trece años hemos sido testigos de innumerables cambios sociales, que se hallan registrados en nuestras páginas, y han pasado varios presidentes, gobernadores, diputados, senadores y concejales.
Durante estos años, acompañamos la transformación de un distrito postergado en uno con muchas posibilidades de progreso, con mejoras concretas que se notan en salud, seguridad y obras, a partir de la independencia administrativa de la región.
Fuimos testigos de cómo, en el imaginario nacional, saltamos de una década donde todo se solucionaba con privatizaciones y "reconciliaciones con el pasado" a un gobierno que opina lo contrario, pero bajo los mismos signos. Presenciamos una crisis socio-cultural que, teniendo su pico más alto en los años 2001 y 2002, puso en tela de juicio la credibilidad de todas las instituciones republicanas y minó la confianza en la política como herramienta de cambio, tan revalorizada después de 1983. En fin... a lo largo de todos estos años hemos recogido y publicado una innumerable cantidad de noticias, cambios de humores de la población y cambios de opinión de nuestros dirigentes; y otros etcéteras que todos conocemos.
A nivel comunicacional, el almacenaje, la reproducción y la difusión de ideas y datos son procesos que se han simplificado en esta década, lo que sin dudas abre un camino sin igual hacia una democratización de la información.
Sin embargo, y pese a que "toda la información" parece estar al alcance de la mano, también vemos que estamos inmersos en una sociedad donde "el ruido" parece haber crecido en igual medida. Por ello, más que nunca, cuesta oír con claridad las preocupaciones esenciales de "las mujeres y hombres de la calle".
En el caso de la política, que tanto necesita de una transformación para que justamente vuelva a ser la herramienta primordial para promover cambios a través del diálogo, este ruido se confunde con las verdades necesidades, y muchas veces, las discusiones quedan circunscriptas a las contiendas electorales.
Ojalá que en los años por venir podamos seguir siendo un vehículo de comunicación que, como la buena política, ponga al descubierto los temas clave y promueva acuerdos para buscar soluciones que beneficien a la mayoría de la población.
Ojalá que podamos, como hace 13 años, seguir ayudando para escucharnos entre el ruido. Porque escuchar sigue siendo lo principal para tomar conciencia de lo que nos sucede.
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